La Noche de los Lápices a 50 años: memoria en disputa y el fallo por genocidio
¿Fue La Noche de los Lápices únicamente una represalia dictatorial contra un reclamo por el costo del boleto de colectivo? Durante décadas, el sentido común redujo este oscuro episodio a una persecución exclusivamente gremial. Sin embargo, al cumplirse medio siglo de los hechos y tras trascendentales fallos judiciales dictados en 2024, la historia revela tramas mucho más complejas y reveladoras.
En septiembre de 1976, la ciudad de La Plata se convirtió en el escenario de una cacería humana sistemática. Grupos de tareas de la Policía bonaerense y el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, bajo el mando del general Ramón Camps y el comisario Miguel Etchecolatz, secuestraron de sus hogares a estudiantes secundarios de entre 14 y 18 años.
A la luz de cinco décadas de perspectiva histórica y del avance de la justicia, este operativo no solo demuestra la ferocidad del terrorismo de Estado, sino también la profundidad de la militancia de una generación juvenil que proyectaba una transformación social integral y cuya memoria aún se disputa en el presente.
"No fue solo por el boleto": La verdadera dimensión de la militancia juvenil
La investigación historiográfica ha desmontado la visión simplificadora sobre las causas de las detenciones. La ofensiva represiva estatal contra la juventud venía gestándose desde antes del golpe de marzo de 1976: en enero de 1975, el ministro Oscar Ivanissevich prohibió los centros de estudiantes, la Triple A sembró el terror y el "Operativo Independencia" sistematizó la persecución, cobrándose vidas clave como la del dirigente de la UES, "Patulo" Rave.
Aunque la movilización por el Boleto Estudiantil Secundario (BES) ocurrió en la primavera de 1975 —beneficio suspendido por la dictadura en agosto de 1976—, los jóvenes secuestrados no fueron perseguidos meramente por una exigencia tarifaria. Poseían una sólida militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Juventud Guevarista, articulada en torno a proyectos políticos emancipatorios y de erradicación de la pobreza.
Los testimonios de las víctimas confirman esta realidad: en los centros clandestinos, los represores jamás interrogaron a los estudiantes sobre el boleto escolar. Las sesiones de tortura e indagatorias se centraron estrictamente en la estructura orgánica de las agrupaciones, la confección de volantes y la identificación de los responsables políticos de cada zona.
"No fue por el boleto, querían cambiar el mundo."
El origen del nombre: De informe de inteligencia a construcción colectiva
La denominación "La Noche de los Lápices" posee una doble vertiente en la historiografía argentina. Su raíz documental proviene del propio testimonio de Pablo Díaz, quien reveló la existencia de un informe de la Jefatura de Policía bonaerense y la DIPPBA —firmado por el comisario general Alfredo Fernández— que caratulaba el operativo bajo ese nombre para justificar la represión contra un "potencial semillero subversivo".
Sin embargo, análisis como los de la historiadora Sandra Raggio demuestran que el término fue también una construcción narrativa postdictatorial. Emergió públicamente en el informe Nunca Más de la CONADEP (1984), se visibilizó en el Juicio a las Juntas (1985) y se masificó en 1986 con el libro de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez y la película de Héctor Olivera, que alcanzó a 711.000 espectadores.
Esa masificación cultural no estuvo exenta de controversias: Jorge Falcone, hermano de Claudia, criticó tempranamente que el film de Olivera redujera la dimensión política de su militancia al reclamo tarifario, omitiendo además el testimonio de Emilce Moler. Pese a los debates, el concepto funcionó como una condensación metonímica donde "La Noche" simboliza la clandestinidad estatal y "Los Lápices" representa la juventud escolarizada agredida por el poder.
El testimonio que congeló la sala: La huella del Juicio a las Juntas
El 9 de mayo de 1985, durante las audiencias del Juicio a las Juntas, la declaración de Pablo Díaz ante los seis jueces congeló la sala de tribunal. Antes de testificar, sobrevivientes como Adriana Calvo mantuvieron un tenso debate procesal con el fiscal Luis Moreno Ocampo: mientras la fiscalía advertía que nombrar a compañeros desaparecidos los expondría a citaciones, Calvo exigió hacerlo para mantener viva su memoria.
Fiel al compromiso asumido con sus compañeros antes de ser separados en los centros clandestinos, Díaz dio un testimonio desgarrador. Durante su exposición, reprodujo de forma involuntaria pero conmovedora el gesto de colocar sus manos hacia atrás, imitando la postura en que los guardias lo obligaban a caminar cautivo, dejando una huella imborrable entre los presentes.
Al concluir la jornada, el fiscal Julio Strassera se acercó al joven y le directed una frase profética: "Vas a hacer historia". No obstante, el regreso al hogar expuso la fractura social de la época: al llegar a su casa, su propio padre lo increpó con profunda angustia: "¿Qué hiciste? Pusiste en peligro a toda la familia. ¿Lo pensaste?".
La justicia completa llegó casi 50 años después (y bajo la figura de Genocidio)
El camino procesal transitó desde la sentencia a las juntas militares y la condena de la causa "Circuito Camps" en 2012 hasta una sentencia histórica dictada el 26 de marzo de 2024. El Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata, integrado por los jueces Ricardo Basílico, Walter Venditti y Esteban Rodríguez Eggers, dictó veredicto en la megacausa "Juicio Brigadas", tras un fallo cuya lectura nombró a más de 600 víctimas durante cinco horas.
El fallo condenó a prisión perpetua a diez represores, entre ellos Juan Miguel Wolk, exjefe del Pozo de Banfield, sancionado por primera vez por la desaparición forzada de los estudiantes de 1976. La investigación abarcó 605 víctimas que sufrieron tormentos en el Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, El Infierno de Lanús y el Destacamento 101 de La Plata.
El juez Ricardo Basílico encuadró jurídicamente los crímenes dentro de un genocidio e incluyó la condena específica a los delitos de violencia sexual ejercidos contra las jóvenes detenidas. Sin embargo, el fallo reabrió reclamos de los organismos de derechos humanos al otorgarse la prisión domiciliaria a los condenados, un beneficio considerado privilegiado frente a la atrocidad de los hechos.
Nombre y Apellido | Edad | Institución Educativa / Militancia | Condición (Sobreviviente / Desaparecido) |
Gustavo Calotti | 18 años | Colegio Nacional (UNLP) / UES | Sobreviviente |
Claudio de Acha | 17 años | Colegio Nacional (UNLP) / UES | Desaparecido |
María Clara Ciocchini | 18 años | Escuela Normal Superior de Bahía Blanca / UES | Desaparecida |
María Claudia Falcone | 16 años | Bachillerato de Bellas Artes (UNLP) / UES | Desaparecida |
Francisco López Muntaner | 16 años | Bachillerato de Bellas Artes (UNLP) / UES | Desaparecido |
Daniel Alberto Racero | 18 años | Escuela Normal Nº 3 / UES | Desaparecido |
Horacio Ángel Ungaro | 17 años | Escuela Normal Nº 3 / UES | Desaparecido |
Emilce Moler | 17 años | Bachillerato de Bellas Artes (UNLP) / UES | Sobreviviente |
Patricia Miranda | 17 años | Colegio de Bellas Artes (UNLP) / Sin militancia orgánica | Sobreviviente |
Pablo Díaz | 18 años | Escuela Normal Nº 3 / La Legión / Juventud Guevarista | Sobreviviente |
Conclusión y reflexión final
La institucionalización del 16 de septiembre como el "Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios" (Ley 10.671) consagró esta fecha en la memoria pedagógica nacional. Este reconocimiento se vio ratificado cuando el rector Fernando Tauber encabezó la entrega del Doctorado Honoris Causa de la UNLP a los sobrevivientes Pablo Díaz, Emilce Moler y Gustavo Calotti, y de forma póstuma a sus compañeros desaparecidos, incluyendo también al estudiante Víctor Triviño.
A medio siglo de aquellos trágicos secuestros, la conmemoración mantiene un vigor renovado con marchas masivas que se replican en La Plata, Buenos Aires y al menos otras ocho ciudades del país. Cabe preguntarse: ¿de qué manera las nuevas generaciones estudiantiles, al apropiarse de las calles cada septiembre, logran resignificar las luchas y utopías del pasado para transformarlas en herramientas vivas de participación democrática y defensa de los derechos humanos en el presente?
- Hecho por Verde Lucia
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